Recuerdo muchas veces las palabras de Steve Jobs. Los puntos en tu vida a veces sólo pueden unirse una vez recorridos. Yo siempre he tenido facilidad para ver ese camino. O inventármelo. Creo que soy de las llamadas optimistas empedernidas. De las que le intentan encontrar un sentido hasta al hecho de pisar un pipí de perro. De las que creen en el destino. El destino que uno crea. El que uno escribe sobre unas líneas ya esbozadas… sin saberlo. El destino y la fuerza.
Pues eso. Que yo soy de las que cuando al coche se le pincha la rueda da gracias al cielo por no haber tenido un accidente. Que cuando se le pierden cincuenta euros piensa que mejor eso que perder la tarjeta. Que cuando pierde el tren piensa que en el siguiente puede que encuentre al hombre de su vida… De las que ve señales donde quizá solo haya suerte. De las que veneran la serie Lost. Y de las que por ello todavía aún brinda por Jack.
Hace dos semanas lidiaba contra mi intolerancia a la incertidumbre laboral. Me autofustigaba a golpe de clic sobre ofertas del infojobs. Rasgando mi currículum invocando los miles de euros invertidos en él. Planeando ahorcarme con las típicas medias tupidas de entrevista de trabajo. Y preguntándome una y otra vez (como dijo un alguien a quien admiro) por qué soy un Cristiano Ronaldo jugando en tercera regional.
En tal momento crítico, una no sabe si mañana será diputada, quizá puta o el p lastre de la jubilación de sus padres. No sabes si eres la futura Amancia Ortega o un potencial concursante de gran hermano. Te debates entre montar tu empresa o poner copas en un bar hortera. Joder. Yo sólo os diré que escribí a Cesar Millán para ofrecerle mis servicios paseando a sus perros en su centro canino de la Baja California.
Unos días después, puedo dejar de invertir creatividad en planes alternativos a mi stand by. De repente, tengo un ascenso. Cataplás. Dos proyectos en mis manos. Yuju.
Y es que la vida es imprevisible. O no? … Qué buena becaria habré sido pensarán algunos... Pues no. Aunque mi ilusidad ¿? me empuje a sentir inseguridad por lo merecido de este golpe de suerte, tengo que hacer un esfuerzo por mirar atrás. Y unir puntos. Porque no me he rendido. Porque no he trabajado por dinero. Porque he currado como una leona. Porque una vez sumergida en barro al menos me he puesto el bikini. Porque aun con la agenda vacía la he llenado con listas de la compra, cursos, opción a, b y c. Y c 1 c2 y c3 por si acaso. Porque mi cabeza no ha dejado de funcionar. Porque me levanto en sueños con nuevas ideas para afianzar un camino. Porque estoy segura del poder de la autodeterminación. Aunque sea con retardo, en direcciones imprevistas y sin climatizador. Porque he luchado y lucho por seguir luchando. Y sé que al final del camino no se alcanza el objetivo. Soy espartana. De las que corre sin mirar el reloj. De las que come yogures caducados. De las que no se rinde. De las que ama la guerra. Porque sabe que en esa lucha (por sí misma y no en su final) está la verdadera meta.
love ou!!! porque vivir son dos días!!!! porque l guión lo escribes tu!!!! Porque has encontrado la mejor forma!!!! y porque todos los día no se vé a un kiwi escribir!!!!
ResponderEliminar:) i love you, kiwi. siempre me das razones para continuar. Aunque cada dos por tres me encuentres en el barro
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