viernes, 24 de septiembre de 2010

Sufrir - fácil, entender- difícil

Nunca he querido ir por el camino fácil. Y juzgar es fácil. Culpar a los demás es fácil. Señalar los errores es fácil. Criticar a las guapas. Putear a tu jefe. Odiar a las ex de tu novio. Etc. Etc. Etc. Dentro de todo eso, una de las cosas que considero más fácil es responsabilizar a los demás de tu propio sufrimiento. "Es que tú me has hecho daño". Por duro que sea, cuando el sufrimiento es grande, la mayor parte del mismo reside dentro de tí.

Siempre he tenido devoción por saber el porqué de las cosas. Y dentro de esas cosas, saber porqué la gente hace lo que hace y siente lo que siente me parece fascinante. Por qué un drogadicto se droga. Por qué una anoréxica no come. Por qué ese tío es así de borde. Por qué mi marido me pega. Por qué mi marido me pega y yo me dejo. Por qué una amiga se enfada... No solo por satisfacer la curiosidad. Sino porque te da herramientas para no sufrir y ayudar a no sufrir al resto.

Un ejemplo es llegar a aceptar que las cosas tienen la importancia que tienen por la interpretación que le damos. Entender que no hay verdades, que sólo hay puntos de vista. Y manejar eso en el día a día de las relaciones humanas. Todo esto no es difícil, es un auténtico desafío. Sobre todo con personas diferentes a nosotros. Y con personas que nos importan y de las que dependemos de algún modo.

Creo que lo más duro de eso es sobrellevar la relatividad de los hechos. Porque aceptar que un hecho puede estar bien o mal según se analice desde un punto o de otro es incómodo. Te deja muchas veces sin justificación para tu sufrimiento. Y te arrebata ese derecho de culpabilizar al otro. Quedántote solo ante tu dolor, con la única opción de modificar tu forma de sentirlo. Y eso es complicado.

 Ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos decía nosequién. Y eso, incluso ya adultos, hay gente que le cuesta trabajo verlo. Las películas Disney (y no Disney) han hecho gran daño a tal causa. Nuestra organización cerebral tampoco favorece tal misión. Porque la parte emocional "anula" la capacidad de razonamiento y cuando hay conflictos y algo te hace daño, el corazón manda. Porque a más fuerte el sufrimiento peor funciona nuestra cabeza. Ese dolor te ancla en tu punto de vista. Como ese niño que llora porque ha tropezado con el escalón.

El caso es ese, que enfadarse es fácil y sufrir también lo es (aunque no sea agradable). El camino difícil es analizar las cosas y no etiquetar lo que se ve, se escucha o se siente, a primera vista. Una de las claves que considero esencial para no sufrir absurdamente, es conocerse a sí mismo. Saber de qué pata cojeas es básico para saber si el plato te lo han tirado o se ha resbalado sobre tí. Responsabilizarse de lo que pasa en tu vida es esencial para aprender. Porque aprender es saber mejorar la herramienta más imprescindible de la vida (tú). Y por duro que sea, la lucha no está en cambiar al resto, está en hacerlo uno mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario