Siete claves que dan sentido a los pasos que hoy no quieren moverse. Siete trozos de cristal que componen algo roto. Siete puntos suspensivos que permiten respirar.
1. Hay luchas que se encuentran entre palabras, entre las teclas, entre tú y Dios, algunas forman un juego, un puzzle sin solución. Hoy sólo quiero escuchar el silencio que hace mucho tiempo sólo me daba la almohada. Los gritos ajenos me rompen la voz.
2. Algunas personas definen su ser sobre un cuadro descolgado. Forjan su identidad en trazos bruscos y siempre oscuros, y sienten perder su esencia estando entre los demás. La tristeza es causa y consecuencia de un círculo absurdo, mucho más fácil de andar sin una Black&Decker y tornillos en mano. Porque crecer duele.
3. Tantas visiones de la realidad como ojos miran este mundo. Ojalá el brillo de unos pocos fuese capaz de restar hipermetropía a tanta ceguera de la razón que tacha de ilusas muchas verdades.
4. El viento a veces nos despierta, nos enfurece, nos empuja... Y la misma fuerza que hace llegar a ti una pluma perdida, se la lleva dejándote sólo el recuerdo de su tacto. Barcos que se mueven soplando o plumas que pesan como losas de hormigón. Nunca nada se queda en el exacto mismo sitio.
5. El orgullo es frío y triste como un hielo perdido en el suelo de la cocina. Cuando se derrite es una mancha similar a un pipí de perro o un descuido a la hora de fregar. La soberbia es el golpe seco de ese saco de hielo que escupe escarcha, congelando el silencio que se crea alrededor.
6. Jamás acostumbro a cerrar puertas, a no ser que se golpeen o me traigan frío. La misma libertad que concedo a mi perra para que monte guardia en mi alcoba se la doy a todo aquel que me sepa cuidar. Ella siempre está ahí cuando me despierto.
7. El exceso de lógica es a la felicidad lo que el exceso de normas a la libertad. La verdad no llega a los que no dejan de buscarla. El talento no existe si no encuentra aplicación.
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