En la búsqueda de sentido en nuestras vidas a veces encontramos piedras curiosas con las que tropezar. En muchos momentos, esa lucha por recobrar el equilibrio caída tras caída hace que olvidemos mirar al suelo con una interrogación. Yo llevo ese signo de interrogación en la cabeza desde que Espinete y compañía llenaban mi vida mental. Ahora también distraigo ese ¿? con programas como GH, excesos de azúcar sintético y running ilimitado. Pero nada de eso aplaca mi sed reflexiva. Y los cuadernillos de cuadros con portada rollo Wini de Poo empiezan a ser insuficientes.
La búsqueda de sentido a mi vida deja piedras con caritas sonrientes, emoción desmedida y conclusiones a veces dignas de Punset. Nunca he sido de tirar piedras al río. Yo era más de guardarlas en el bolsillo hasta que se me caía el pantalón. Y a mis años enseñar el trasero no creo q sea menester... Un cajón donde guardarlas es la mejor solución q encuentro a ese peso a través del camino.
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